prisas que no promesas

PRISAS, QU NO PROMESAS

prisas que no promesas

Uno se levanta, sale a pasear, lee la prensa y, por lo visto, parece ser que el consistorio de Vila-real tiene la agenda bastante apretada. El síndrome del mal estudiante lo sufre aquel que se pasa el curso escolar en babia, haciendo los deberes justos hasta el momento de la evaluación final. Es ahí cuando le entran las prisas. Al Ayuntamiento de Vila-real le pasa exactamente lo mismo. Empieza su legislatura de gobierno con una destacada lista de tareas y promesas electorales, a la que, por desgracia, y de manera muy precoz, se empieza a lastrar con los típicos argumentos: no tenemos dinero, la culpa es del gobierno anterior, y un largo etcétera de excusas similares.

El caso es que nos creen tontos. Sí, tontos. Porque ahora, vislumbrando las próximas elecciones municipales, se ponen manos a la obra para intentar apaciguar el descontento ciudadano. Apertura de calles, el parche de un aparcamiento temporal para camiones, mejoras en parques vecinales… todo con las prisas del último tirón de la carrera, con la única intención de engalanar la ciudad y tenerla lista para la campaña electoral.

Un proyecto político y sus promesas electorales no tienen que ser nada temporal. No, debe ser algo constante. Porque con nuestros impuestos, los de todos, debemos mantener una ciudad accesible y bonita, a la vez que promocionar su cultura a través de los artistas locales, esos que han estado ninguneados, más si cabe en tiempos de pandemia, por las burocracias y los intereses de siempre. No todo es cuestión de obras.

 

 

XAVI GARCÍA

PRONOSTRUM VILA-REAL

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