CASTELLÓN, CIUDAD MODERNA A COSTE VINTAGE

 

 

 

 

                     CASTELLÓN, CIUDAD MODERNA A COSTE VINTAGE

Que en las últimas décadas la ciudad de Castellón ha sufrido una metamorfosis es más que evidente. La construcción de las rondas dio el paso definitivo para acceder con agilidad al centro, así como a su periferia, descongestionando el tráfico que, poco a poco, se ha convertido en insoportable.

Hasta ahí todo lo normal en una urbe próspera y moderna como es Castellón. El problema surge cuando durante demasiado tiempo se obvia las necesidades de accesibilidad por parte de la gente a la ciudad. Cuando se reacciona tarde y mal, se generan conflictos sin intención de resolver. Hablamos, por ejemplo, de ciertas rotondas con semáforos, como la ubicada en la Avenida del Mar, a la altura de la Cámara de Comercio de Castellón. ¿Qué necesidad hay de cortar el tráfico con luz roja en plena ubicación de una rotonda con excesivo movimiento? Los inconvenientes son mucho más que evidentes: embotellamientos debido a una circulación lenta e innecesaria, el aumento excesivo de niveles de dióxido de carbono y, lo más lamentable, accidentes que se podrían evitar con una lógica reestructuración del tráfico en determinados puntos calientes de la ciudad.

Los castellonenses debemos estar orgullosos de nuestra ciudad. Un lugar con mucho potencial todavía por explotar, con ganas de recibir a nuevos visitantes. Un sitio moderno que, por culpa de políticas incompetentes, se adapta a los nuevos tiempos, desgraciadamente, con parches vintage de un consistorio bastante desorientado.

 

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